Por Adriana Calzada, CCVI
Hoy somos invitadas a reconciliarnos con nuestra condición humana.
Sí, es bueno permanecer en el monte, lugar de la manifestación de Dios de acuerdo a las escrituras. Sí, es muy atractivo dejarnos arrebatar por la luz del Jesús transfigurado que nos muestra quién es en realidad en el Evangelio. Pero hoy, no nos toca vivir ese momento, no nos toca hacer tienda. Hoy nos toca trabajar en la reconciliación con nuestra identidad cristiana y con el verdadero significado de ésta. Somos hermanas y hermanos del Hijo amado y nos hemos comprometido a seguir intentando vivir como él nos enseña. Desde esta identidad, necesitamos discernir qué acogemos en nuestra vida y qué rechazamos.. En este camino de reconciliación durante la Cuaresma, sigamos profundizando en cómo estamos viviendo para permitir que la luz de Jesús brille hoy.
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